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¿Qué está pasando con el tiempo en el Maule? Las tormentas que sorprenden a una comuna mientras en otra apenas llueve

  • Miércoles 14 de octubre de 2026
  • 17:33 hrs

En una misma jornada, Río Claro registró 25,8 milímetros de lluvia y Curicó apenas 1,2. La diferencia refleja uno de los fenómenos que está marcando esta primavera en la región: tormentas localizadas, difíciles de anticipar y que podrían repetirse durante las próximas semanas. Un climatólogo de la Universidad de Talca explica qué hay detrás de estos episodios y por qué octubre todavía podría traer sorpresas.

En una comuna llueve intensamente, se escuchan truenos y el cielo amenaza con granizos. A pocos kilómetros, en cambio, las precipitaciones son mínimas y el día transcurre sin mayores sobresaltos.

No se trata solamente de una percepción. Es lo que ocurrió el martes 13 de octubre en la Región del Maule, cuando las precipitaciones dejaron registros muy diferentes entre comunas.

Mientras Río Claro acumuló 25,8 milímetros de agua caída, en Curicó apenas se registraron 1,2 milímetros. Talca alcanzó los 13,1 milímetros, Linares 11,4 y San Clemente 7 milímetros.

¿Cómo se explica que una misma región experimente condiciones meteorológicas tan distintas durante una sola jornada? ¿Y qué tan preparados estamos para anticipar estos fenómenos?

Para Patricio González Colville, magíster en Climatología e investigador del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA) de la Universidad de Talca, la respuesta está en el comportamiento de los sistemas de inestabilidad atmosférica que han afectado a la zona central durante octubre.

Tormentas que no respetan los límites comunales

Una de las características de estos episodios es su comportamiento localizado. Según explica González, las tormentas pueden estar asociadas al desarrollo de nubes cumulonimbos, formaciones de gran desarrollo vertical capaces de generar lluvias intensas en períodos breves, descargas eléctricas y granizadas.

Su comportamiento permite entender por qué las precipitaciones pueden concentrarse en un sector determinado mientras localidades cercanas registran cantidades considerablemente menores. El problema es que anticipar con precisión dónde se producirán los efectos más intensos no siempre resulta sencillo.

El investigador sostiene que cualquiera de las cuatro provincias del Maule puede quedar expuesta a estos fenómenos y advierte que la región necesita fortalecer sus herramientas de observación meteorológica.

En particular, destaca la importancia de contar con radares capaces de seguir el desarrollo y desplazamiento de las nubes de tormenta. Esta tecnología permitiría mejorar el seguimiento de los fenómenos y reducir la incertidumbre de los pronósticos locales.

¿Una primavera fuera de lo habitual?

Las lluvias durante octubre no son desconocidas para la zona central. Sin embargo, lo que llama la atención del especialista es la sucesión de episodios de inestabilidad y su potencial intensidad.

González relaciona estas condiciones con el desarrollo del fenómeno de El Niño, al que atribuye una mayor disponibilidad de humedad y condiciones atmosféricas favorables para la formación de tormentas.

De acuerdo con su análisis, la combinación de una atmósfera más cálida y determinados sistemas de baja presión en altura puede favorecer el desarrollo de nubes capaces de producir precipitaciones intensas, granizadas y tormentas eléctricas.

El investigador advierte que estas condiciones podrían mantenerse hasta mediados de noviembre. Esto no significa que lloverá continuamente durante las próximas semanas, sino que podrían presentarse nuevos episodios de inestabilidad, incluso después de jornadas aparentemente despejadas.

Lo que viene: hasta 17 milímetros y posibilidad de granizos

Las proyecciones entregadas por el climatólogo apuntan a nuevas condiciones de inestabilidad durante el lunes 19 y miércoles 21 de octubre.

Los modelos probabilísticos consideran precipitaciones que podrían acumular entre 15 y 17 milímetros, con mayor intensidad durante la jornada del miércoles.

Las temperaturas mínimas oscilarían entre los 9 °C y 11 °C, mientras que las máximas se situarían entre los 20 °C y 22 °C. Aunque no se anticipan heladas, González advierte que podrían producirse granizadas localizadas.

Posteriormente, entre el 22 y el 25 de octubre, se proyecta un retorno a condiciones más estables, con cielos parciales a despejados y temperaturas máximas inferiores a los 25 °C.

Se trata, en cualquier caso, de proyecciones sujetas a la evolución de los sistemas atmosféricos.

Cuando el cielo cambia, el campo también se preocupa

Para una región agrícola como el Maule, estas variaciones meteorológicas tienen consecuencias que van más allá de la incomodidad de una jornada lluviosa.

La posibilidad de granizadas durante la primavera representa un riesgo para cultivos y frutales que atraviesan etapas importantes de su desarrollo. En especies como los cerezos, las condiciones meteorológicas pueden influir en la producción, dependiendo del estado de desarrollo de la fruta y de la intensidad de cada evento.

Los granizos pueden provocar daños físicos, mientras que las precipitaciones y los cambios de humedad exigen mantener una vigilancia constante sobre las condiciones sanitarias de los cultivos.

Por ello, el investigador insiste en la necesidad de fortalecer la capacidad de anticipación y adaptación frente a eventos meteorológicos extremos.

El problema no es solamente cuánto llueve, sino dónde y cuándo

La diferencia entre los 25,8 milímetros registrados en Río Claro y los 1,2 milímetros de Curicó deja una pregunta que va más allá del pronóstico de la próxima semana.

¿Qué herramientas tiene el Maule para anticipar tormentas que pueden afectar intensamente a una localidad y pasar casi inadvertidas en otra? González plantea que mejorar la infraestructura meteorológica, fortalecer la investigación científica y disponer de información territorial más precisa será fundamental para enfrentar estos escenarios.

El desafío no consiste únicamente en saber si lloverá mañana, sino en identificar con mayor anticipación dónde podrían concentrarse los fenómenos más intensos y qué sectores estarán expuestos a sus consecuencias.

Porque mientras el pronóstico anuncia nuevas posibilidades de tormentas para la próxima semana, los registros recientes ya dejaron una señal: en el Maule, mirar el cielo de la comuna vecina no siempre sirve para saber qué ocurrirá en la propia.